Escudriñar en la sencillez de las cosas, es para mi un método de satisfactorias enseñanzas y como soy una convencida que jamás terminamos de aprender siempre me dispongo a hacerlo. Tengo la cualidad de ser decidida, por tanto no es un problema para mí optar entre esto o aquello. Como en la ocasión que siendo un día cualquiera sin planes que me respalden mis pasos me condujeron a aquel terminal y sin saber mi destino, acompañada solo por mi mochila, encontré un abanico muy amplio de lugares donde ir, la pregunta de rigor habría sido… a que lugar voy??, pero mi mente sugirió otra..Que es lo que quiero de este viaje?? Y en ese intertanto en que sentada hojeando mi guía de viajero me surgió la respuesta…lo que quiero no es viajar solo por ir y llegar alguna parte, sino, a descubrir cualquier cosa que sea un aporte para mi, es decir, un viaje con valor agregado; es si como considerando la hora y lo que restaba para el ocaso del día decidí viajar a Valle del Elqui. Pasaje en mano comienzo mi travesía que sin saberlo me regalaría una que otra experiencia de vida.
La primera lección aprendida es que jamás debe faltar la clásica botella con agua para llegar a un lugar así, caminando por las áridas calles de Vicuña, el hambre llego sin aviso, llegando al lugar que considere propicio me senté a la espera de ser atendida, se acerca hacia mi la que será protagonista de mi experiencia y que hasta ese entonces solo cumplía con atenderme, al verla solo me limitare a decir que me dieron ganas de salir rápidamente de ese lugar, pues no estaba dispuesta a ser atendida por un personaje que mas bien parecía sacada de Woodstock, su pelo desgreñado, piel algo ajada, ojos claros, baja estatura y vestida con una humildad franciscana, dando la impresión del mas absoluto analfabetismo.
Hola!! Que deseas comer?? Fue la pregunta que la precedió, tan solo con oírla basto para saber que tenia ante mi a alguien de perfecto hablar y correcta modulación, prudentes modales, tirando por la borda todo ese involuntario y silencioso prejuicio del cual fue victima, de pronto sentí que ya no tenia ante mi a la hippie propia de la fiesta de las flores y el cannabis, sino que había algo mas ahí…
Como soy rápida en entablar una amena conversación pronto descubrí una bella historia sobre ella, Arquitecta de profesión egresada de una prestigiosa universidad de este país con un magíster realizado en España de no recuerdo que cosa, perfecto dominio del ingles y basta trayectoria en proyectos realizados; no podía entender lo que según yo era estar perdida en un lugar así con tamaño curriculum… directamente se lo pregunte a lo que ella sonrío, contestándome: llegue acá por trabajo, pero me quede por amor, me narro la historia de su vida y del como llego a ser una mesera de un restaurant familiar en ese pequeño pueblo de sol implacable y donde todo gira en torno a las papayas y las uvas pisqueras. Terminada la conversación entendí muchas cosas una de ellas, que no se considera en absoluto perdida en ese lugar que es feliz y que las apariencias no siempre dictan concordancia entre lo que una persona es y lo que muestra o hace creer, que a la hora de considerar es lo ultimo valedero, también ratifique mi creencia de que por amor se puede llegar a sembrar rosas en la luna y que las distancias solo forjan la necesidad de estar con la persona amada, que el tiempo no es solo lo que marca el reloj, sino instantes de sumar o restar eso según como lo veamos…todo es relativo
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