Cuando aquellas palabras se sienten como estocada en el corazón, es cuando anhelo el silencio de mil horas.
Cuando al sentir ese nudo en la garganta y la presión en el pecho, es cuando deseo un trago amargo de soledad.
Cuando al presentir que tú mirar ya no será mío, es cuando deseo perderme en el infinito.
Cuando al decir adiós aniquilas mi alma alborotada, es cuando hago mío este instante de lagrimas, papel y lápiz.
Cuando los pensamientos se confabulan en mi contra, es cuando recurro al consuelo liberador de un sabio consejo.
Cuando la distancia amenaza de muerte y olvido a mis constantes deseos de verte, es cuando tu recuerdo me es grato tenerlo, sentirlo y disfrutarlo.
Cuando después de dulces noches de pasión, entrega y amor, veo que te vuelves como agua entre mis dedos, es cuando deseo el sano control de mi vida.
Cuando veo que todo termina y como cuan verdugo el destino apunta hacia mi con ensañamiento, es cuando me refugio en un nuevo amanecer donde todo ahí me alienta a seguir en esta espera por el autentico amor… que bien se esta ahí en algún lugar con una sabia espera…
No hay comentarios:
Publicar un comentario