Desayuno de esos...

Considero el desayuno como la más importante comida del día y el de aquella mañana no seria distinto en eso, pero si bastante especial ya que seria para dos. Bandeja en mano con lo preparado, entendiendo que hasta ese entonces no conocía tus gustos mas internos a la hora de desayunar, opto por seguir la línea de lo mas nutritivo; huevos frescos con tomate, tocino y pimienta fue la preparación ideal todo acompañado de jugo natural, frutas, tostadas, mantequilla y mermelada casera y por supuesto el infaltable brebaje mañanero un buen café recién preparado, aunque se te hace mal con leche anda muy bien. Estando todo listo subo con la bandeja y en ese instante al entrar me quedo un par de segundos contemplando tu despertar, un buenos días es todo lo que fluyo de mi, me miras algo sorprendida pero contenta a la vez, tus ojos brillaron al verme entrar en aquel lugar que hiciste tan tuyo; ya sentada en cama pongo nuestro desayuno y yo me siento al lado tuyo, que contenta te sentiste al ver que todo estaba preparado y pensado para ti… mmm..... Que rico se ve esto!! Fueron tus palabras seguidas de un matutino beso, a esa altura poco importaba que el café no tuviese azúcar al fin y al cabo la dulzura la ponías tu.
Que bella mañana tuvimos aquel día, sin importar la hora o el mundo entero solo entregadas al momento donde la única vestimenta era nuestra propia piel. Terminado nuestro desayuno, no me dejaste hacer nada mas que abrazarte y sentir como tu cuerpo y el mío pasan de la mas inocente tibieza al calor mas deseable y enloquecedor, lo que paso de ahí en adelante solo seguirá en mi mente como lo que es hoy en día un lindo recuerdo que visita mi mente en esta fría y lluviosa mañana de junio, en que solo preparo un desayuno…. El mío.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ricoooooooooooooooo.......jajaaja